jueves, 12 de junio de 2014

Quiero abandonarte, arrinconarte, ignorarte en la esquina más recóndita de mis recuerdos, una que ni siquiera parezca mía. Me encantaría pisotearte, aplastarte y estrujarte hasta que desaparecieras. Quisiera borrar todo lo que hubo a tu alrededor. Pero también me gustaría ser un poco más valiente y saber aceptar las cosas. Quedarme de nuevo hasta tarde -que desde entonces suelo hacerlo- teniendo un motivo para ello. Tener un motivo y escribirlo. Escribirlo y adivinarlo. Adivinarlo y verte. Verte y saberlo. Y perderme otra vez. Mañana te echaré MUCHO de menos. Me alegro de hacerlo porque eso significa que ocurrió. ¿Qué habrás hecho?, ¿qué pensarás?, ¿con quién andas?, ¿a qué te dedicas?, ¿qué haces?, ¿qué comes?, ¿por dónde circulas?, ¿qué ves?, ¿qué escuchas?, ¿qué lees?, ¿lees?, ¿qué recuerdas?, ¿por dónde paseas?, ¿qué sientes?, ¿dónde hubo fuego cenizas quedan?, ¿volverás?, ¿realmente te fuiste?, ¿y esas cenizas qué tal andan?, ¿volverás conmigo?, ¿me extrañas?, ¿tienes dudas? Yo sí, y no recuerdo tu voz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario