lunes, 17 de septiembre de 2012
Qué fuerte y qué horrible me parece a la vez. Hacía meses, hasta quizás años, que no pensaba en ello, y no sé si escandalizarme o alegrarme.
Siempre he sabido que la memoria es astuta, es decir, selectiva. Y siempre he tenido presente también eso de "cualquier tiempo pasado siempre fue mejor". Soy consciente de que el ser humano es idiota y egoísta por naturaleza, y que poco hay para remediarlo.
Existió un tiempo en el que yo me levantaba a las siete de la mañana, y en el que ponerme una canción de Calamaro o Bunbury a esas horas era un gran placer. Me moría por llegar a casa y desahogarme en mi blog privado. Eso sí, escribiendo sin ninguna falta, no como ahora. No necesitaba irme a dormir tarde y el momento de antes de acostarme era lo mejor: repetía cada día de la semana la misma canción antes de tumbarme en la cama. Tampoco conocía la discografía completa de Héroes, y es más, no tenía ninguna prisa por hacerlo. Odiaba mi pelo rizado y un sinfín de cosas más que a día de hoy ni se asoman por mi vida.
La verdad es que me ha impactado el volver a indagar en todos esos años de mi vida (bueno, no muchos, tres o cuatro). Me ha chocado el ver lo poco que pienso en ellos y lo estable que estaba.
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