Amarrado a un hilo de vocablos se resiste mejor. Como siempre acostumbra a ocurrir, quieres adherirte a cualquier sustancia con apetecibles entrañas. Como siempre acostumbra a ocurrir, lo ignoras en ese mismo estricto espacio. Como siempre acostumbra a ocurrir, emerge de rincones recónditos aquel fantasma hipócrita.
Atravieso páginas del recuerdo sin intención de ceder, con la codicia de que estas exánimes hojas nunca lleguen a enflaquecer.
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