domingo, 22 de noviembre de 2009


Sé que te sientes tan solo que te duele, sé que no te gusta la gente, sé que tomas demasiados cafés, sé que piensas que la vida está pasando a tu lado y no sabes exactamente cómo y sé que te has obligado a no pensar en mí, porque es rídiculo fantasear sobre alguien que has visto apenas dos veces..


Pero ahora tengo que convencerme de que no es mi turno

no

no

no

no

no

y

NO

lunes, 9 de noviembre de 2009







No te imaginas las ganas que tengo de... odiarte, gritarte, pegarte, decirte que no has sido nada para mí, que me has decepcionado, que yo... no quiero arrepentirme de esto. Pero, ¿sabes qué? Que no te imaginas las ganas que tengo de enamorarme, de decirle a alguien que le quiero, de sentir los nervios, el cosquilleo, el calor... de poder decir que lo eres (casi) todo. De amar... si lo quieres llamar así. De escapar. De no ser nadie, de no existir. De fundirme como el chocolate. De sentir un abrazo de verdad, nada de gestos fingidos. De poder compartir una canción, una película, comentar un libro... y poderte preguntar qué te parece y que me respondas: Me ha encantado, pero tú me pareces mejor. De... no sé, ¿lo puedes adivinar tú?

sábado, 31 de octubre de 2009


No puedo sentir odio, ni rabia, ni amor, ni desprecio... porque no siento. Es así de simple. No siento nada. Lo siento, no puedo seguir así para siempre.

domingo, 18 de octubre de 2009


Lo mejor de mí es mi vida...
Lo mejor de mí

lunes, 12 de octubre de 2009

Qué difícil. Pero me parece que aún es más difícil quedármelo para mí sola. Supongo que por eso lo hago. Tú siempre me preguntabas en qué momento había empezado a quererte. Empecé a quererte exactamente cuando me llamaste para decir que me dejabas. De echo fue en ese preciso momento cuando olvidé el amor que sentía antes, me olvidé de la ternura y del sexo, de tu lengua, me di cuenta de que lo que había sentido antes no era más que el simple reflejo de lo que era el amor. Descubrí que no te había querido nunca. De repente pensé en aquella tortura que practicaban en Francia. ¿Sabes qué hacían? Ataban las extremidades de una persona a cuatro caballos y los azuzaban en direcciones diferentes. Pues así es cómo me sentí. Así es cómo me siento. Ahora ya sé lo que es amar. Te amo con esa clase de amor que había rezado por sentir cuando era una adolescente y que ahora rezo por no volver a sentir nunca más.
Things I never told you