miércoles, 2 de noviembre de 2011

Mañana. Mañana, efectivamente, ya no será hoy. Pero mañana jamás será mañana. Mañana aplastaremos las páginas del almanaque con nuestras traicioneras garras. Mañana volveremos concebir juicios irracionales en nuestras cabezas, con la posibilidad de que no se vuelvan a pasear por ellas nunca más. Retornarán todos nuestros pavores y, con un irrebatible desasosiego, las puntas de nuestros pies regresarán a la sutil recta del vaivén incesante. Mañana tartamudearemos de nuevo con el fin de nuestros dedos... a tientas, y sin regreso a lo inicial. Pues no, mañana no será lo que Dios quiera.

¿Y ahora qué?

domingo, 23 de octubre de 2011

Y eres tan idiota, tan idiota
que lamiste los pies que un día te pisaron

Y estás tan ciego, tan ciego
que no sabes que tienes a una neurótica a tu lado

Y soy tan frágil, y tan tonta
que no cruzo la línea de la rima
por miedo al (incesante) cambio

viernes, 9 de septiembre de 2011

No creo en las casualidades.
Creo en tu idiotez.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Pues porque siempre queremos a quien nos hiere, pedazo de idiota.