domingo, 26 de julio de 2015

Yo fui sincera. Me daba miedo pensar que el pasado era aún una realidad, pero lo acepté y sabía que lo quería en mi vida, lo tenía claro. Lo tenía hasta que me decepcionaste. Fue tan dañina tu actitud que directamente me quedé callada, no te dije nada de lo que me pasaba por la cabeza. Lo peor de todo es que pensé que aquel desengaño sería suficiente para olvidarte, pero lo cierto es que yo aún pienso mucho en ti y aún te quiero  -aunque nunca te lo haya dicho-.

domingo, 8 de marzo de 2015

En realidad sé que aún me queda una última opción y que es la única que podría acabar con este dolor de cabeza. Y aunque ahora te echo de menos y eso supone algo de "dolor" -en el que encuentras cierto gustito reconfortante, incluso-, si llevase a cabo lo que tengo en mente, acabaría con todo y entonces sí que sentiría DOLOR. Mucho. Pero como lo mío siempre ha sido la pereza y el escapismo pues mejor me quedo aquí, recordando tiempos pasados y oportunidades desaprovechadas mientras me limito a autoconvencerme de que en realidad no me va tan mal. Pero pasan los días, y después llegan las semanas y los meses, hasta que me encuentro con... ¡los años! Y así es. Pensaba que podría deshacerme de ti en cuestión de días, y no, aquí sigo. Aquí sigo a pesar de que me hayas dado una sutil patada -o eso me quiere hacer creer mi cabeza-. Que sí, que me lo merezco, incluso me merezco algo peor. Y en el fondo ni siquiera sé si quiero superarlo.

Ojalá algún día vuelvas por aquí y te reconozcas, porque yo no me atrevo a decirte todo esto de tú a tú.