miércoles, 17 de abril de 2013

Cuando te nombran nunca estás. ¿Cómo lo haces?

Me di la vuelta y no estabas. Suspiré realmente aliviada. Somos unos grandes artistas del escape, ¿verdad?

Es extraño porque nunca estás, y nunca te veo, pero te siento. Y sé que tú también te acuerdas de mi. Pero lo que no entiendo es por qué no vienes. Me desconciertas. Yo siempre estoy donde tú puedas estar.

Tengo la sensación de haber pasado más tiempo contigo del que realmente he pasado -físicamente-. ¿Es eso malo? No lo creo. Y tampoco sé por qué no quieres estar. Yo muestro indiferencia, ya lo sé, pero... ¿has querido ir más allá? Creo que no.

Pues me da miedo que la pereza de tus actos y la valentía de tus palabras jamás se lleguen a encontrar. 


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