miércoles, 2 de marzo de 2011

Around I

Ri dí cu lo. Atacar mediante redes sociales, publicar tu vida en un lugar que sabes que visitan muchas personas al día y... después enfedarte porque todo el mundo sabe todo de tí. Lógico, ¿eh? No te importo, bien. Tú a mí tampoco. Si lees esto, puede que te preguntes por qué te dedico unos minutos, unas líneas. Simplemente te utilizo como ejemplo. No te importo, no compartimos nada, no quieres saber nada más de mí, ni yo tampoco. ¿Por qué aún pierdes el tiempo intentando dar lecciones divinas?, ¿realmente crees que si no me importas te haré caso?, ¿conseguirás cambiarme? Si así te quedas más tranquilo, hazlo, muy bien. ¿Quién eres tú para ir repartiendo clases de actitud?, ¿deberíamos ser todos como tú?, ¿impulsivos, extremistas y dramáticos? Ridículo, repito. Años que no son, pero que deberían ser. No te diré que vergüenza me daría todo esto, cada uno es como es, yo no intento cambiarte, ni creo saber todo en este mundo. Oh sí, habrás vivido más años que yo. Pero... ¿en serio importa la cantidad? Pues no sé tú, he de reconocer que nos hemos convertido todos en lo mismo, me incluyo. En lo que nunca quise ser. Y sí, es mi probema. Debería haber salido de todo esto mucho antes, y quizá cerrar la boca. O podría no haberte dicho todo aquello de esa manera. Sí, siempre existe un "podría", pero lo hecho, hecho está. Lo que realmente es evitable es esto: rebajarse a este nivel, revolcarte en tu propia mierda como un cerdo. ¿Tanto cuesta dejar de hablar a alguien? Nadie quiere oir cosas que no gustan, me incluyo, por supuesto. Es simplemente mi opinión, y si no te importo ésta tampoco debería importarte. No creo poseer la verdad absoluta, simplemente es mi punto de vista y sé que puedo equivocarme. Pero mira, yo también me he quedado agusto, y ya no tengo nada más que decir.

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