lunes, 7 de febrero de 2011

cada cop que miro d'arreglar el que no faig bé..

No sé mai per on començar...
Pues sí, primavera y muchos altibajos. Recuerdo perfectamente aquella tarde, extraña tarde, cuando las miradas comenzaron a escribirse con mayúscula, cuando la palabra cobró sentido. Aquella clase de historia, de castellano y la tarde en casa. En casa leyendo, mientras me distraía pensando en aquello, no me preguntes por qué. A día de hoy diría que es lo más espontáneo que me ha sucedido jamás, lo menos buscado. Entre página y página, descubriendo algo nuevo, y no hablo precisamente del libro. Aquel libro que tanto me gustaba y que ya había leído, aquel libró que siempre me recordaría a tí y que en cierto modo nos comenzó a unir. Aquel libro que me descubrió aquel escenario con un nuevo personaje y que significó un nuevo despertar. Y ni 24 horas después nos encontrábamos en aquel lugar, al que pronto volveremos.. la primera vez que compartimos nuestras proyecciones de futuro, y la segunda en la que podía percibir un interés. Un lugar que, regrese cuando regrese, me recordará a toda aquella historia. Algo que rompió mis esquemas, que supuso una gran parte de mis raíces. Mi primera historia, diría. Y algo que a día de hoy aún me cuesta sacar. No es fácil abrir el pecho, y dejar que todo aquello se asome. Y mucho más difícil es aceptar que todo lo que un día deseé, de la noche a la mañana lo comencé a odiar... Supongo que aprendí a esperar, a desear por primera vez una máquina del tiempo, aprendí el significado de your skin on my skin, probé el olor de tu pelo... y me reprimí, me reprimí y castigué tanto que acabe echando de mi vida todo lo que un día quise. Y así, la vida me devolvió todo lo que un día te tiré a la cara. Final amargo para un principio dulce, inocente, mágico. Prefiero quedarme con el fin de semana que venía, aquella vuelta por Barcelona, las ganas de confesarlo, el dejarlo caer con sutileza, y el sentir que estaba muriéndome por dentro... casi que de amor.

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