viernes, 8 de octubre de 2010

la ropa sucia no se puede lavar

Por un momento me he sentido como dentro de una lavadora centrifugando. Me he visto sumergida en unas aguas turbias, que conozco ya muy bien. Con el jabón hasta el cuello, a punto de ser envenenada y rodeada de ropa vieja, aunque no demasiado. Y por un momento todo me daba vueltas, todo lo que parecía haberse esfumado en un segundo ha vuelto a aparecer, y creía que caía, que aún seguía atada a todo aquello y que.. bueno, ya sabes como sigue la historia
Son casi las putas tres de la mañana, y hacía mucho que no aparecía por aquí a estas horas. ¿Quieres saber qué hago por estos lares? Puede que te sorprendas, puede que no. Pues te estaba echando de menos, qué iba a hacer sino. Estaba extrañando aquellas largas e interminables noches frente al ordenador, contigo o sin tí. Reconozco que esperando esa sorpresa de una forma un poco obsesiva, de una manera bastante enfermiza. Y es que llegué a estar enferma de tí pero por mi culpa. Enferma de mí hasta la médula. De mis miedos, de mis sueños, de mis obsesiones, de mis rarezas.. Quizá en cierta medida llegué a enloquecer, desconozco si mucho o poco, simplemente deseo no saberlo. Rocé el infierno con las puntas de los dedos, y las cenizas mancharon las plantas de mis pies. Pero es que lo que no logro entender es... como después de todo aún no sigo completamente convencida. Cómo demonios estaría dispuesta a dejarme manipular durante meses por un breve instante de placer. Los números no salen, no compensan. Pero así de contradictoria e irracional soy. No quiere decir que me gustase pasar por aquello otra vez, desde luego que no. Pero en un momento de flaqueza pues... miedo me doy.
Ahora la situación está estable, sin tí, obviamente. Pero cuando apareces, cuando ni siquiera has puesto el primer pie, siento un gran terremoto, como si mi estabilidad emocional se fuese a partir en dos y de ahí volvieses a salir... tú. Lo más curioso de todo es que creo que te conozco, no digo que del todo, pero sí mínimamente. No sé si es por esto que mi sexto sentido funciona bien contigo o porque simplemente funciona así. Lo más curioso de todo, es que cuando me invade la nostalgia, cuando deseo volver a pasar por todo aquello únicamente por obtener aquellos momentos sobrevolando las nubes, parece que decidimos darle al on de nuestra conexión mental, y así, una vez más, vuelves a abrir tu puerta en mi vida. Lo más curioso de todo, es que ahora no te quiero, ahora no. Pero luego, cuando decidamos conectar, entonces sí. Pero lo más curioso de todo es que ya no estoy cegada, ya no siento rabia, ni siquiera el odio que en su día llegué a experimentar. Sigues siendo maravilloso, fantástico, alucinante, impredecible... y ya no me pareces el más cabrón de todos, sino alguien totalmente inocente que si en su día obró mal fue por desconocimiento. Y ahora me pregunto yo... ¿seguro que ya no estoy cegada? Puede que sean estas horas. En caso contrario... que alguien me pegue un tiro, por favor.