martes, 13 de julio de 2010

not the same

¿Cómo voy a esperar más si ya no queda más tiempo en el mundo?, ¿cómo voy a fabricar más paciencia si se agotó el ingrediente principal?, ¿cómo voy a fiarme si últimamente todo han sido decepciones?, ¿cómo va a dolerme más si ya no siento ni el dolor? Ojalá pudiese confiar, pero después de meses de puñalada tras puñalada... dime cómo hacerlo.  Ojalá no me provocases esa bipolaridad, el "ahora eres la perfección más deseada, ahora eres la más odiada". Sí, el típico "te quierodio". Y todo eso sin hablar de la dependencia, por supuesto. Tanto esfuerzo, tanto empeño para sentirme como el título de aquella canción de Lynyrd Skynyrd... ¿y ahora qué? Ya ni recuerdo qué sentía antes de verme atrapada en esta espiral. Y vuelta tras vuelta, seguida de un mareo, cada una deja una cicatriz, una pequeña espinita. Y me sigue erosionando la piel, me la sigue dejando marcada como si fuese suya, y no mía. Si algo bueno tiene ésto es que me he convertido en la gran maestra de la paciencia y de la no-cordura. No, ya no hay un callejón oscuro sin salida, sino un maldito túnel de al menos cuatro mil kilómetros. Guíame hasta la salida, y después hazlo explotar. Yo ya no quiero saber nada, es que ni me duele ya...

No hay comentarios:

Publicar un comentario