lunes, 24 de mayo de 2010

Y sí, quizás no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes

Supe decirte adiós, aunque me ha costado mucho. No sé que hay tras esa despedida, ¿cuántas veces habré pronunciado esa palabra?, ¿cuantas veces nos habremos reencontrado después de pronunciarla? He perdido ya la cuenta. Sólo sé que es duro, muy duro, sobretodo cuando piensas en hacerlo y lo haces, y cuando después de hacerlo te das cuenta de que lo has hecho, que es verdad. Qué difícil es aceptar todo esto... Qué difícil. Y estar enamorada de cosas que ya no existen, lo es aún más. Siempre me quedará el preguntarme qué hice mal, que cambió, cuál fue aquel detonante que hizo que todo estallase. Me lo puedo imaginar, pero hay una pieza que me falta. Quizá la más pequeña, pero no la menos importante.




Y es aquí cuando te lo agradezco todo, como siempre suelo hacer. No voy a llamarte capullo, ni cobarde, ni cabrón ni nada parecido. Porque los recuerdos que tengo de ti son sólo nuestros (si todavía te acuerdas), y de nadie más.

domingo, 23 de mayo de 2010

until four o'clock

Anoche las horas volaron, y eso me encanta.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Darse cuenta de que has tirado todo un curso por la ventana, de las horas que has pasado frente al ordenador esperando cierto momento... para luego frustrarte. Quizás no sea tan bueno imaginar, pero yo lo sigo haciendo. Y así, puedo decir que mi mundo interior es mucho más grande y rico que el real.
Un curso tirado por la ventana, un curso de errores, de arrastrarse por el suelo, de lamentarse, arrepentirse. Qué bien que me haya dado cuenta, pero igual ya sea un poco tarde. Muy bien Mireia, sigue así.